Tiene 17 años, es del partido de 3 de Febrero y está clasificada para los IV Juegos Olímpicos de la Juventud que se realizarán entre octubre y noviembre en Dakar.
Por Gastón M. Luppi
Practicaba natación, pero un día acompañó a su hermano, que hacía esgrima, y se enganchó con el deporte de los sables. Y ahora, unos siete años después, Catalina Sol Borrelli será la esgrimista argentina en los IV Juegos Olímpicos de la Juventud que entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre se realizarán en Dakar, la capital de Senegal.
“El orgullo es enorme”, le dice Borrelli a la Agencia DIB, y describe: “Primero, por representar al país: para mí cada oportunidad de representar al país es como un logro. Y segundo, también es una marca personal: el mensaje de que llegué, después de todo un proceso”.
De 17 años, Borrelli es de la localidad de Sáenz Peña, en el partido de 3 de Febrero. De su clasificación a los Juegos se enteró en abril, después de su participación en el Campeonato Mundial de Esgrima Cadete y Juvenil, en Río de Janeiro; allí el quedar entre las 30 le dio el pasaporte a Dakar.
Y con su próxima participación en los Juegos Olímpicos de la Juventud, asistencia perfecta para Borrelli en el ciclo olímpico juvenil. Es que ya fue medalla de plata el año pasado en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción y este año logró el bronce en los Juegos Suramericanos de la Juventud, en Panamá. “Gracias a Dios y al esfuerzo, estoy haciendo un recorrido bastante lindo”. Ahora será el turno de los Olímpicos, que a diferencia de lo que pasa entre los Juegos de mayores, la posibilidad de competir (por el límite de edad) es verdaderamente única: “Y es una marca, un hito, antes de dejar Menores”.
A la par de sus competencias juveniles, Borrelli comenzó a competir entre las mayores. Y clasificada con antelación a los Juegos Olímpicos de la Juventud, el tener acción entre los “senior” le permitió estar enfocada en el día a día. “Tener competencia me da tranquilidad. Los torneos de mayores me tienen activa y me ayudan mucho para ver qué cosas tengo que mejorar”.
Justo el día anterior a esta charla, Borrelli había tenido su última competencia en Cadetes. “Cada paso que doy, no dejo de asombrarme, porque al competir también en Mayores, avanzo un montón. Me siento cómoda con todo lo que está pasando”.

De la pileta a la pedana
Borrelli llegó a la esgrima a los 10 años; se acuerda que estaba en quinto grado de la escuela primaria. “Hacía natación, pero mi hermano, que estaba entre arquería y esgrima, se decidió por la esgrima. Un día lo fui a ver, la sala era vidriada, se podía ver para adentro, me quedé toda la clase y me gustó. Mis papás me preguntaron si quería empezar esgrima, me mandé, me quedé”. Fue en el Club Gimnasia y Esgrima de Villa Devoto.
Ante la pregunta de por qué su hermano estaba entre arquería y esgrima, Borrelli no tiene una respuesta clara: “No sé, pero conocí a otras personas que les pasó igual, siempre entre esas dos. Se ve que es algo común”, le dice a DIB entre risas.
Fue así cómo dejó natación, deporte que practicaba de manera recreativa, y en el que estuvo muy cerca de llegar a competir. “Pero no sé por qué, me bajé, no hice más”. De esgrima, en tanto, se enganchó apenas lo vio: “Me gustó que sea tan lindo. Primero disfruté de verlo desde afuera, y después al aprender cada parte: la técnica, el movimiento de los pies, sincronizar todo… Es un proceso, te adentrás y no querés salir más”. Y no solo se engancharon ella y su hermano, sino también sus padres: “Les encanta, les interesa un montón”, cuenta Borrelli. “Mis papás tuvieron que aprender de cero y ahora entienden un montón. Y opinan… Yo les explico algunas cosas, algunas acciones que hacemos dentro de la pista, y van entendiendo”.
A diferencia de la natación, en la esgrima Borrelli sí quería competir, pero justo llegó la pandemia. No obstante, la esgrima resultó una actividad durante el confinamiento, vino bien. “Me divertía mucho tener las clases de esgrima. Hacíamos dos o tres por semana, obviamente eran un montón de ejercicios porque no podíamos hacer ‘eléctrico’. Era puro ejercicio, sin mucho espacio, pero me alcanzaba, me divertía”.
Así, para competir tuvo que esperar hasta los 12 años, en noviembre de 2021, cuando ya estaba en la categoría precadete, último año de infantil, y ya mudada al club Club Harrods Gath & Chaves. De la mano de esas competencias se fue enganchando cada vez más. “Cuando vas teniendo torneos, y en la esgrima hay un montón durante el año, te enganchás y querés seguir: el próximo torneo, el próximo año… Siento que es lo que nos pasa a los que hacemos esgrima: al ser un proceso que no tiene fin, siempre querés un poquito más”.
De las tres armas (sable, florete y espada), ella hace sable. Es que en el club de Devoto en el que empezó solo había sable: “En mi ignorancia, pensé que solo existía sable, no sabía que había otras dos armas. Igual me gustó el sable, pero es cierto que después me enteré que había otras dos armas”.
Si tiene que explicar del sable, “como primera característica, diría que es muy explosivo: explosivo y rápido. Además, también es muy lindo el uniforme, diferente. Y los asaltos, por los puntos y las acciones, se pasan rápido, se disfruta mucho verlos. Pero me quedo con esas dos primeras características: rápido y explosivo”.
Sin entrar en cuestiones reglamentarias ni técnicas, la esgrima pareciera ser un deporte conocido. “Más o menos: cuando digo que hago esgrima, hay gente que no se sorprende, pero hay otra que no sabe lo que es”, explica Borrelli.
En su caso, ella se enganchó yendo a ver a su hermano, pero cuenta que muchos chicos eligen esgrima por “Juego de gemelas”, una comedia en la que dos hermanas separadas al nacer se reencuentran y, entre otras actividades, comparten su pasión por la esgrima.
Un clásico, “El Zorro”, que si bien le cabe más a otras generaciones, a partir de sus tantas repeticiones en la tevé abierta nunca pierde vigencia. “Sí. Me acuerdo que cuando del colegio iba a lo de mi abuela, prendíamos Canal 13 y lo enganchábamos”. Y más acá en el tiempo, “Merlina”, la serie de Netflix en la que su protagonista practica esgrima.

Paso a paso, y disfrutando
Entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre serán los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar, la capital de Senegal. Pero antes, ahora (del 13 al 18 de septiembre), en el Club Atlético Provincial de Rosario se llevan adelante las pruebas de esgrima de los Juegos Suramericanos. En la previa de la competencia santafesina, “nervios, porque me estoy preparando a full para dar mi mayor performance. Estoy trabajando muy duro, concentrada en el ahora, no me gusta pensar tanto en el futuro: quiero dar lo mejor de mí en Rosario”, le explicaba días atrás a DIB. Pero Dakar, en el horizonte, es inevitable: “Me gusta pensar el paso a paso. Pero sí, creo que hasta que no llegue el momento, voy a pensar en los Juegos a full cada día”.
Con 17 años, Borrelli cierra su etapa cadete e inicia la juvenil. Y por delante, “mi idea es seguir con la esgrima, pero también quiero estudiar. Obviamente uno va viendo después cómo lo va haciendo, pero me gustaría avanzar mucho con la esgrima”. Y completa: “Me gustaría cumplir mis objetivos. Ir paso a paso, como hago con cada competencia. Y siempre disfrutando”.
