La joven de Monte Hermoso es la representante Argentina en el kitesurf de París, estreno absoluto para la disciplina en Juegos Olímpicos.
Por Gastón M. Luppi
París 2024 fueron los Juegos Olímpicos de estreno para el kitesurf. Y Catalina Turienzo marcó la presencia argentina en este debut olímpico.
Catalina conoció el kitesurf en su casa. Es que ya en su niñez descubrió cómo sus padres lo practicaban. “Creo que habían empezado antes de que yo naciera”, cuenta la joven de 18 años (29/05/2006) oriunda de Monte Hermoso, según remarca. El kite, explica ella, es la prueba que mayor velocidad alcanza en todos los Juegos Olímpicos. Y ese, quizá, sea el mayor atractivo.
“Es un formato de regatas que son verdaderas carreras. Es una semana de competencia y la velocidad genera mucha adrenalina. La distancia que llevamos unos con otros, yendo tan rápido en el agua, con las velas, los kites y los foils… es un deporte extremo. Las regatas son rápidas y eso hace que no sea tedioso, ni largo para mirar. Dura doce minutos cada regata, es súper rápido: podemos llegar hasta los 75 kilómetros, 80 kilómetros por hora”, cuenta Turienzo a modo explicativo -presentación- su deporte. Su participación y la inclusión del kite en los Juegos es, para ella, un empuje para que el deporte “llegue a la gente, que la gente lo conozca; es tan lindo”.

Kitesurf de familia
Catalina tomó sus primeras clases de kite a los 5 años, en Monte Hermoso. “Me encantó”, le dice a Citas Deportivas. Sus padres lo practicaban de manera recreativa. Y así fueron los comienzos de ella, hasta 2019. “Ese año empecé a competir en freestyle, en twin tip racing, todo de la familia kite”, explica. “Y al poco tiempo se empezó a escuchar que la fórmula kite iba a estar en los Juegos Olímpicos de mayores”. De mayores, porque el kite, en su modalidad twin tip, ya había estado en los Juegos de la Juventud de Buenos Aires, en 2018.
“Se decía que iba a ser fórmula kite, con foil, completamente diferente a lo que venía haciendo. Pero no lo dudé: ‘Voy a empezar la nueva disciplina porque mi sueño es ir a un Juego Olímpico’”. Fue así que conoció a su entrenador, Federico Aguilar. “Y empezamos con la campaña juntos, desde cero. Y ahora es loco pensar que estamos en los Juegos Olímpicos”.
El cambio de prueba tenía un solo objetivo: los Juegos Olímpicos. “El material para las regatas, para la velocidad, es muy específico. Por eso, cuando decidí cambiar de disciplina, lo hice con el objetivo de ir a un Juego Olímpico, ya desde la primera competencia estaba el sueño”.
“Tenía edad para participar de los Juegos de la Juventud de 2022, en Dakar”, explica. Pero en la capital senegalesa se iba a competir en twin tip race. “Yo ya me había cambiado de disciplina, pensando en los Juegos de mayores”. Y la apuesta salió bien, porque además los Juegos de Senegal se pospusieron por la pandemia.
Claro que la pandemia trajo sus complicaciones. “Como los materiales que usamos vienen de Europa, se hizo difícil. Todo llegó un poco tarde y cuando lo tuve decidimos ir a mi primer campeonato en Italia, en 2021, y después ese mismo año competimos en Omán, mi primer viaje sola, sin mis papás, saliendo de una pandemia. Fue el primer campeonato en el que pude terminar mis primeras regatas. Ahí me enamoré todavía más del deporte, cada vez me gusta más”, admite en la charla.
El objetivo eran los Juegos Olímpicos: Los Ángeles 2028, no París 2024. “Apuntábamos a Los Ángeles, pero mientras avanzábamos, empezamos a decir: ‘Aspiremos a los Juegos Panamericanos como primer paso’. Fuimos trabajando, escalón por escalón, día a día, logramos la plaza para Santiago. Y clasificados para los Panamericanos: ‘Vamos a darlo todo porque es una chance para clasificar a los Juegos Olímpicos, que es el sueño, y ya estamos a mitad camino’”. Y la apuesta volvió a salir bien, se metió en París.

Polideportiva
De chica, Catalina Turienzo practicaba deportes en la escuela. “Hacía todos”. Y menciona tenis, unos diez años de natación y cuatro o cinco años de handball en liga. A propósito de la escuela, terminó la secundaria el año pasado y, además, cursó el ingreso a la facultad. “Como me permitían hacerlo online, tuve unos dos meses de curso y después fui a rendir los exámenes presenciales, dos o tres semanas antes de los Juegos Panamericanos. Así ingresé a Medicina y este año, después de los Juegos Olímpicos, arranco la carrera”.
La hoja de ruta indica que ahora Turienzo se instala en Buenos Aires para estudiar. A nivel deportivo, en el horizonte hay un campeonato europeo juvenil, en octubre, y un panamericano en diciembre. Obviamente, ya será el ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028.
Catalina Turienzo, de Monte Hermoso
Catalina Turienzo no deja lugar para las dudas: representa a Monte Hermoso. Su papá nació allá y su mamá es de Coronel Dorrego. Catalina nació en Bahía Blanca, pero le tira Monte. “Yo me siento montehermoseña”, sentenció. “Mi viejo trabaja en Monte y mi mamá en Bahía. Yo iba a la escuela en Bahía pero todos los fines de semana íbamos a Monte y todos los días que no tenía escuela íbamos a Monte también”.
