Se entusiasmó con los Juegos de Río 2016, por muy poco se quedó fuera de Tokio, tuvo revancha en París y ya piensa en lo que viene.
Por Gastón M. Luppi
Con Damián Jajarabilla, Argentina volvió al tiro con arco en los Juegos Olímpicos. Desde Seúl 1988 que no había un arquero argentino en competencia. “Contento pero frustrado a la vez”, así terminó su participación en París 2024. “Los tiros no salieron mal”, analiza. En realidad, “salieron muy bien”. Pero concluyó “frustrado” porque sabe que “con lo que estaba haciendo, podía seguir más”.
Todo experiencia para el deportista de Mar del Plata, que a los 25 años tuvo su revancha. Es que en el rumbo a Tokio 2020, Jajarabilla se quedó muy cerca de la clasificación.
“La verdad, un Juego Olímpico es una locura”, le explica a Citas Deportivas. “Si bien he participado en los Juegos Suramericanos y en los Panamericanos, un Juego Olímpico tiene una magnitud diferente”.

En su repaso, menciona algunos contratiempos con los que se topó en la Villa, pero en la balanza pesa más todo lo otro: “Por ahí estás caminando y de repente se te aparece un campeón olímpico al que solamente ves en la televisión. Hay muchos que son nuevos, como yo, y vamos mirando, disfrutando de todo”.
Jajarabilla se instaló en la Villa Olímpica el día que abrió, el 18 de julio, una semana antes de su estreno. “Los primeros días estuve tranquilo, normal: ‘Estoy acá: duermo, como y voy a entrenar’. Pero después de la inauguración, cuando pasamos con el barco y toda la gente miraba y gritaba, ahí me cayó la ficha: ‘Uy, estoy en un Juego Olímpico, estoy acá’”.
¿Tiro con arco?
Mario Damián Jajarabilla ingresó al seleccionado de tiro con arco hace diez años. “Justo había un proyecto que era preparatorio para Río 2016. Ahí me di cuenta de que en algún momento podía participar en un Juego Olímpico. Pero no tenía ni idea de lo que era, recién me estaba iniciando en el deporte de alto rendimiento”.

Y la ilusión de estar en París 2024 surgió tras su frustrada clasificación a Tokio, “después de haber quedado a una sola eliminatoria de entrar”. Sin Japón, “en ese momento empecé a prepararme para París: ‘A este Juego Olímpico tengo que clasificar sí o sí, de alguna u otra forma voy a entrar, en el primero o en el último clasificatorio. Y se dio”.
El haberse quedado tan cerca de Tokio le dio “más fuerzas”. “Decís: ‘Estuve tan cerca de lograrlo, ¿voy a quedarme con eso? No estoy lejos’. Y ahí empecé a dedicarme todavía más. Veníamos de la pandemia y para Tokio había tenido una preparación corta, muy fuerte pero corta. Y entonces: ‘Con la preparación que hice, por cómo lo hice, llegué hasta donde llegué. Lo puedo hacer’. Fue un: ‘Me voy a dar otra oportunidad’”. E hizo bien.
“Los juegos de computadora y películas”
A Damián Jajarabilla se le dio por el tiro con arco “por los juegos de computadora y películas”. “Me encantaba todo aquello en lo que había arco”, explica. “Y un día me picó: ‘Quiero probar’, ni sabía que era un deporte”, repasa.

Sus padres descubrieron que el Tiro Federal de Mar del Plata era el sitio indicado. Allí se podía hacer un curso, aunque empezaron por la compra de un arco. “Hicimos el curso después y nos dimos cuenta de que el arco que compraron mis padres era de iniciación. Para empezar era algo, aunque ya casi no servía para nada”.
Jajarabilla tenía 13, 14 años. En plena adolescencia, a sus compañeros de colegio el tiro con arco “les parecía súper raro, no lo veían como un deporte, sino como ir a jugar a los medievales”. Pero él empezó a viajar y los resultados comenzaron a caer. “Ahí se dieron cuenta de que era un deporte y de lo que significaba”.
Eso sí, hay algo que Jajarabilla sabe que es inevitable: “Como a los que hacemos arquería se nos dice arqueros, obvio que siempre me preguntan en qué equipo atajo. Por eso estoy acostumbrado a decir que hago tiro con arco”.

“Con lo que tenemos, podemos llegar a cualquier lado”, es una de las principales conclusiones que saca Jajarabilla de su experiencia olímpica. “Pudimos llegar al máximo evento por nuestros propios medios. La preparación que hice, la hice absolutamente solo, no tengo entrenador ni nada de eso. Recién a lo último pudimos armar un equipo. Y lo agradezco un montón, porque ya no sabía qué hacer por mi cuenta; si era por mí, me quedaba en mi casa tirando como venía haciendo”.
Mar del Plata
Para este ciclo olímpico, Jajarabilla se entrenó en Mar del Plata, con viajes periódicos al Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). Mar del Plata es, sin duda, cuna de atletas, nadadores, surfistas, representantes de los deportes urbanos (patinajes, ahora skate). Pero también, de un arquero -además de Emiliano Martínez, claro-. “El tiro con arco no tiene nada que ver, es mucho más tranquilo, y encima está del otro lado de ciudad”
El legado
“Si bien está era mi primera participación olímpica, y si bien venía con expectativas de poder llegar un poco más lejos, también me interesaba venir a aprender todo lo que se pueda para saber cómo tener que hacer en los próximos Juegos, no solo para mí, sino también para ayudar al resto; no solamente hacer la mía, sino también para mis compañeros de tiro, para que puedan prepararse mucho mejor. Estamos armando el camino”.

Excelente nota. Es difícil leer notas sobre deportes no tan conocidos, excepto, claro, durante los JJOO. Y los deportes «raros» la suelen tener más difícil en estas circunstancias: ¿cómo consigue sponsors un tirador con arco?
Muy bien por Damián, ahora lo quiero ver en Los Ángeles 2028.
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